TODO SOBRE KALE

TODO SOBRE KALE

NUTRIENTES 

      • Tiene un alto contenido de agua, muy pocas calorías y es bajo en sodio. ¡No tiene grasas!
      • Es una gran fuente de vitaminas C y K, y además favorece la formación de la vitamina A. También aporta niveles significativos de vitaminas B1, B2, B6 y E. En términos generales, estos nutrientes disminuyen el riesgo de tener resfríos o gripes, ayudan al crecimiento y desarrollo de huesos, piel, uñas, pelo y esmalte de los dientes y a la visión; contribuyen a la prevención de enfermedades infecciosas y estimulan ciertas funciones inmunes. Su acción antioxidante previene el envejecimiento celular y favorece la coagulación de la sangre.
      • Si lo que te falta son minerales, el kale te aporta una buena cantidad de calcio, hierro, magnesio, potasio y manganeso. El calcio, ya lo sabemos, es importante en la formación y mantenimiento de huesos y dientes sanos. El hierro ayuda a prevenir anemias y el potasio (junto con el sodio) regula el balance de agua en el organismo.

UN POCO MÁS DE INFO:

Hervido, el kale tiene –cada 100 grs – 2 grs de fibra alimentaria. ¿Para qué sirve la fibra? Para limpiar, como un cepillo natural, las paredes del intestino, además de prevenir el estreñimiento y disminuir la absorción de grasas y azúcares de los alimentos, lo que contribuye a regular los niveles de colesterol y de glucosa en sangre. 

COMO COCINAR KALE: 

Cuanto menor cocción tenga, más se aprovecharán sus cualidades nutricionales: así que la primera recomendación es crudo, en ensaladas, junto a otras verduras. Otros también prefieren cortarlo en tiras finas y servir en ensalada con garbanzos o arroz yamaní.

Otra opción muy popular es utilizar el kale para preparar licuados detox. Se puede mezclar con otras hojas verdes, remolachas, zanahorias, cítricos o yogur.

Más opciones: cocido al vapor, salteado con cebolla a la sartén o al wok, en sopa de verduras o en una tortilla o una tarta. Hicimos una lista:

– Como chips, buñuelos y albóndigas.
– Combinado con pastas.
– En una tarta pero con otros ingredientes no verdes, como calabaza y panceta.
– Al horno, con queso cheddar.
– Salteado para armar, por ejemplo, fajitas con tomate y limón.
– Con humus y queso feta.
– En budines, scones y muffins.
– Para rellenar el morron con huevo

TRES MINI RECETAS CON KALE: 

Kale grillado

Llevar las hojas de kale lavadas y secas a la plancha con unas gotas de aceite de oliva. Servirlas con una emulsión de salsa de soja, limón y aceite de sésamo. Podés agregarle un mix de semillas tostadas de sésamo y girasol. 

Ensalada de kale crudo

Cortarlo muy fino para que quede en hilos. Amasarlo suavemente con unas gotitas de aceite de oliva y aceto balsámico. Agregarle sal rosada del Himalaya o sal marina. Mezclarlo con zanahoria rallada.

Jugo verde

Meter las hojas lavadas en la extractora centrífuga de verduras (o la licuadora, siempre que luego filtres el jugo con un lienzo para quitarle las fibras). Agregar una manzana verde y dos zanahorias. Sumale una cucharadita de espirulina o de maca.